Me pregunto, le pregunto ¿Quién soy? intentando visualizarme lo poco que
puedo en un arbol cualquiera. Nadie me responde, es obvio y esa es justamente
la mejor respuesta que me podían dar, que eres un cero coma millones de
números, que eres imprescindible como los demás millones de números
pero es impresionante como puedes estar rodeado de tanto y estar, en
fin, tan sola. Quien soy... la voz de mi conciencia parece despertar de
un lánguido y perezoso sueño en donde no le gusta jugar ahora con estas
preguntas filosóficas, pero el saberlo ahora se ha hecho una necesidad
urgente.Me vuelvo a mirar, pienso que me gustaría ser alguien más. Agacho la cabeza, es que soy mil millones de cosas más y pocas de ellas me gustan. Hay una que sobresalta pero parece borrosa, como si la luz se apagase; pero esta es mi función, mi escenario y en mis manos está hacer que los focos vuelvan a brillar en medio de toda la ignorancia oscura que no me permite ver claramente.
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